Arte y arquitectura:

El proyecto de Jerez

En Jerez de la Frontera, España, se inauguró en noviembre del 2007 un nuevo centro comercial y de ocio, el primero en la región que integró el arte desde el inicio de su concepción. Como resultado de un proceso de co-desarrollo entre el arquitecto, la constructora, los inversionistas y el artista, la obra artística se hizo  cómplice del entretejido conformado por el espacio, la función la finalidad del centro y la gente que circula por él.

Mi contribución artística se compuso de dos obras complementarias:

  • Mandala: una imagen de 570 m2 en el techo sobre la zona de ocio (plaza Norte). La obra muestra la comunidad, representando un espejo de los visitantes y empleados que circulan por la zona de ocio del centro comercial.
  • Móvil: un móvil compuesto de 26 piezas que penden de la cúpula de la plaza Central del edificio y que marca la mitad del camino que los visitantes hacen a lo largo del centro comercial. La obra muestra a  los individuos, que en la zona de ocio se reúnen en la comunidad.  

¿Qué hace el arte en un centro comercial?

Entendiendo la contribución artística como aporte a la creación de un espacio integral, el cliente y yo desarrollamos una mirada compartida acerca del rol del arte en este proyecto:

Espacio
Alta frecuencia y duración de la visita
Un público altamente diverso
Calidad de la estadía en el centro
Circulación en el espacio
Sitio preferido para reunirse
Identidad propia
Estética como marca
Curiosidad de la populación
Resonancia pública  
Singergias funcionales

La obra artística
Una imagen para la gente misma
Accesibilidad de la imagen
La gente se ve representada
Estimula la observación sostenida
Motiva intercambios personales
Fácil a recordar y contar
Identidad propia
En sintonía con la cultura local
Humor, cariño, respeto
Integración estructural

Estos principios generales sirvieron como guía para la colaboración entre el cliente, el arquitecto y el artista. Para familiarizarme con el contexto, su historia y cultura, los costumbres y manera de vivir visité la zona de Jerez, dejándome inspirar por la cotidianeidad local y las energías que ella emite. Como resultado emergió un “guión artístico” describiendo las líneas principales de la aproximación creativa y de las sinergias estéticas, funcionales y técnicas. 

¿Por qué un Mandala?

El mandala es un símbolo universal y atemporal y presente en todas las religiones y culturas del mundo que representa una “arquitectura cósmica” de la vida. Típicamente de forma simétrica – circular o cuadrado – tiene un centro con que todos los demás elementos se relacionan. Un mandala invita a contemplar la dinámica interdependencia entre las partes y el todo.

Este nuevo centro comercial construido al lado de la histórica ciudad de Jerez de la Frontera, me hizo pensar en las diferentes partes que se unen: las raíces históricas y la modernidad, el fuerte sentido de pertenencia social y cultural y la impersonalidad del comercio de hoy en día, los distintos grupos sociales y el centro comercial como escenario al que todos suben simultáneamente, la cultura mora, la  española y la global que en este espacio confluyen, las personas y los productos que allí se compran. Sentí que en este lugar iban a confluir, concurrir y quizás también competir energías bien distintas y muchas veces hasta contradictorias.

Fue justamente este encuentro de diferentes energías lo que me pareció más característico de este espacio en particular. Así llegué al mandala como estructura básica de la obra, porque me permitía capturar la diversidad y confluencia de las dinámicas y miradas, devolviendo a la gente lo que éste significaba para ella. El diseño arquitectónico favorizó esta idea. El techo de la plaza Norte es circular, ligeramente inclinado a 25-28 metros arriba del piso de la planta baja, y tiene en el centro una cúpula de vidrio para la entrada de luz natural. Estructura y arte iban a hacer una pareja ideal.

¿Por qué caras y personas?

El mandala se compone de 500 caras y personas, cada una de ellas con su expresión individual. El móvil en la plaza Central consiste en 52 caras tomadas del mandala y artísticamente desarrolladas para enfantizar su individualidad y el movimiento en el que están.

Mi pregunta fue, ¿cómo puede la imagen dialogar con la gente? En la medida que un centro comercial está lleno de imágenes e impactos visuales, ¿cómo puede la obra artística dar algo a la gente sin demandar nada de ella? Siempre pensaba en las personas que iban a trabajar en el centro y visitarlo, tratando de imaginar sus motivos, anhelos, ilusiones e inquietudes. Así desarrollé varios conceptos creativos – algunos abstractos, otros figurativos, otros simbólicos – buscando encontrar una respuesta a estas preguntas. Pero ninguno de ellas me satisfizo: estaban bien pensadas pero les faltaba la voz del corazón. Poco a poco empecé a darme cuenta de que el verdadero obstáculo no era encontrar una buena respuesta sino una mejor pregunta. Es decir, en vez de armar un diálogo entre la imagen y los observadores, ¿no sería más importante estimular el diálogo de la gente entre sí? Esto me llevó a la idea de componer un mandala que reflejara las mismas personas que lo iban a mirar: una imagen de la comunidad que se formaba en los pisos debajo del techo.

El mandala muestra cinco energías básicas de una comunidad humana: (1) el trabajo y la creación colectiva, (2) las creencias y los valores, (3) la fiesta y la celebración, (4) las relaciones interpersonales y (5) el énfasis y la defensa de la individualidad de cada integrante de la comunidad.

¿Cómo crear una imagen en una superficie de 570 m2?

El tamaño y la ubicación del techo constituyeron un desafío artístico y técnico que se condicionaron mutuamente. La obra debía ocupar la superficie entera del techo e integrar, en su diseño, la cúpula de luz central. Otros factores a tener en cuenta fueron el material, la integración funcional, la secuencia de trabajos en este gran sitio de construcción, y los tiempos en los que todos los contribuyentes – arquitecto, ingenieros, técnicos, obreros, operadores, futuros inquilinos – tenían que cumplir con sus aportes de manera claramente sincronizada.

Tomé la decisión de crear la obra original dibujando a mano – lápiz sobre papel - en un tamaño de 80 por 80 centímetros para después ampliarla. Esto requería un manejo meticuloso de la escala – un rostro que en la obra original tiene el tamaño de una uña iba a medir 2 por 4 metros una vez colocado en el techo. La base técnica de la imagen fue el plano arquitectónico del techo.

¿Cómo llegar de la mesa al techo?

Una vez terminada, la imagen original se digitalizó en un estudio gráfico en Buenos Aires por un escáner de láser y se retocó, parte por parte, tanto artística como técnicamente para lograr los niveles deseados de nitidez, saturación, resolución y profundidad. En este proceso de retoque también se hicieron las últimas adaptaciones de colores y tonos para lograr la sintonía optima con el concepto de color para la plaza Norte, en particular los colores del suelo que iba a ser espejo del mandala. En base de un plano topográfico del techo terminado, ajustamos la imagen a las diferencias entre el plano inicial y la construcción completada.

Según un plano electrónico diseñado por el arquitecto, la imagen se cortó en 144 piezas – cada una de diferente dimensión y tamaño – que luego se iban a componer como un puzzle. Se creó un archivo separado para cada pieza calculando y resolviendo anticipadamente, un margen de error de 1 milímetro. Estos 144 archivos se imprimieron en una empresa en Madrid sobre placas de Forex de 5 milímetros y se cortó cada una a medida por láser.  Se transportaron a Jerez por camión. El mandala se montó al techo pieza por pieza algunos meses antes de la inauguración cuando las grandes grúas y máquinas todavía podían circular en el edificio. El móvil se montó unas semanas después.

¿Y la gente?

He visitado el centro dos veces después de la inauguración, observando a la gente circulando en el centro entre las 10:00 de la mañana y las 02:00 de la noche, hablando con los empleados de los restaurantes y las tiendas en la plaza Norte y preguntándoles sobre cómo reacciona la gente frente al mandala. El inversionista, el arquitecto y yo estamos muy contentos, y, creo que la gente también.

Ficha técnica del Centro comercial

Área urbana de 250.000 habitantes
Zona de influencia de 500.000 habitantes
Potencial anual para el centro: 5.000.000 personas

Superficie cubierta: 104,000 m2
Superficie alquilable: 46,000 m2
Espacios comunales: 17,000 m2
Locales: 17,600 m2
Ocio: 9,800 m2

Constructora: grupo Chamartín SA, Madrid
Arquitecto: José Bercetche, L35, Madrid
Inversionista: grupo UIR, Alemania