Arte y convivencia cultural:

Respeto

La iniciativa

En el año 2006, organizaciones de la sociedad civil de América Latina, Alemania y países de Europa oriental participaron en el proyecto Respeto iniciado por Inés Sanguinetti de la fundación Crear Vale la Pena (Buenos Aires) y por mí. Artistas de Argentina, Alemania, Bulgaria, Eslovaquia, República Checa, Rumania y Suiza se encontraron para una residencia artística de tres semanas en Alemania y Eslovaquia trabajando – artística y conceptualmente – sobre la cuestión de la convivencia social y cultural en las sociedades actuales. Anteriormente, los participantes habían preparado su encuentro durante seis meses, intercambiando sus aprendizajes, conceptos, miradas y trabajos acerca del tema Respeto. La iniciativa fue financiada por la Kulturstiftung des Bundes (la Fundación Cultural del gobierno federal alemán) como parte de su programa estratégico para la profundización del diálogo intercultural y la integración dentro de la Unión Europea.

Nuestra idea fue salir del modelo habitual de los encuentros bilaterales entre Europa occidental, por un lado, y miembros de la sociedad civil en países emergentes, por el otro. En vez, nos propusimos formar un triángulo de aprendizaje entre el Sur (Argentina), el Norte (Alemania) y el Este (nuevos miembros de la Unión Europea). Al mismo tiempo acordamos que este proyecto no iba a ser un mero intercambio cultural entre los participantes sino un proceso de construcción conjunta: este diálogo triangular debía generar resultados estimulantes y útiles para terceros, en particular para las sociedades representadas en el proyecto.

Las organizaciones participantes fueron seleccionadas según su trayectoria, trabajo artístico, capacidad institucional, potencia de multiplicación y capacidad de producción intelectual. Todas pertenecen, en sus países, al campo de arte y transformación social:

  • Cactus Junges Theater, Alemania
  • Crear Vale la Pena, Argentina
  • KinderKulturKarawane, Alemania
  • Truc Spheric, Eslovaquia
  • Fundatia Parada, Rumania
  • Activnagruppam Eslovaquia
  • Dance BG, Bulgaria, y
  • Participantes particulares de estos países, República Checa y Suiza.

La temática, las metas y la secuencia de la iniciativa

El núcleo del proyecto fue la pregunta: ¿Qué significa respeto en las diferentes sociedades en las que la convivencia está marcada, cada vez más, por la creciente cercanía de distintos y hasta divergentes modelos de vida, creencias, valores, códigos sociales y culturales?

La hipótesis inicial fue que existe una diferencia entre la tolerancia y el respeto. Con frecuencia, la tolerancia en la práctica parece aludir al hecho de que hay que dejar de mirar, retirar la mirada sobre “los otros” mientras ellos no crucen la línea que nos separa. Entendida así, la tolerancia es un gesto unilateral, a veces permisivo y sobre todo desvinculador. El respeto, por otro lado, significa abrir los ojos, mirar al otro y sostener la mirada sobre las diferencias que nos distinguen. Mientras la tolerancia – según nuestra hipótesis inicial – profundiza la disociación social y cultural a partir de las diferencias, el respeto las toma como base de la re-vinculación.

Las metas principales del proyecto fueron:

  • Compartir las experiencias cotidianas acerca del respeto en los distintos contextos de los participantes
  • Desarrollar un cuerpo de conclusiones sobre el significado práctico del respeto en la convivencia social y cultural, y
  • Capturar y comunicar estas conclusiones tanto artística como conceptualmente para que otros pudieran beneficiarse de ellas.

El proyecto se desempeñó en tres etapas:

  • La etapa de la preproducción descentralizada en cada país. Esta etapa tenía como meta iniciar las reflexiones y las improvisaciones artísticas sobre el respeto, desarrollando varios conceptos creativos e intelectuales. Además se definieron los marcos para el aprendizaje y la integración del conocimiento generado durante el proyecto, la organización y la logística.
  • La etapa de la producción: residencia artística. Durante la residencia en Alemania y Eslovaquia, los participantes profundizaron sus reflexiones y armaron una obra integral que, componiendo los resultados artísticos y conceptuales, se mostró al público general en Alemania y Eslovaquia.
  • La etapa de la pos-producción descentralizada. En esta última etapa se configuraron los materiales (imágenes, video, conceptos) en un cuerpo de documentación apto para la multiplicación en cada país.

El país de las preguntas: La producción intelectual

En la producción intelectual nos dejamos guiar por la imagen del país de las preguntas en el que todos entramos como extranjeros. La producción intelectual en todas las etapas buscó abrir las reflexiones más allá de las ideas habituales y los supuestos tácitos. Se planteó, por ejemplo, que el respeto como postura de reconocimiento de las diferencias supone la desigualdad como base de una convivencia pacífica. Se preguntó cómo el respeto y el auto-respeto se vinculan con la independencia y la autonomía personal a las que todas las sociedades representadas adjudican un valor fundamental. Se exploró la relación entre el respeto y el tema de pertenencia social, en particular la dinámica de la exclusión y auto-exclusión de individuos y colectivos. También se planteó la pregunta sobre la relación entre el respeto y competitividad, por ejemplo a raíz de los desiguales talentos y aptitudes personales que buscan su realización y florecimiento en la sociedad.

Tales cuestiones inhabituales provocaron grandes desafíos también emocionales entre los participantes porque al explorar esos temas nos acercamos a imágenes existenciales – tanto individuales como colectivas – acerca de la vida y del ser humano. Al mismo tiempo, era esta penetración reflexiva la que estimuló, en gran medida, la producción artística.

El espacio vacío: La producción artística

En la producción artística nos guió la imagen del espacio vacío en que todos entramos dejando afuera nuestras experiencias, conocimientos, concepciones y creencias. En vez de contar acerca de nosotros mismos y mostrar lo que cada uno traía, tratamos de encontrar al otro. Durante la residencia se creó una obra performática que combinó las distintas disciplinas (teatro, danza, circo, música, arte visual). El desafío principal – hablando del respeto – era, ¿cómo diseñar una obra mientras los contenidos que ella iba a comunicar estaban todavía en pleno proceso? ¿Cómo integrar las varias disciplinas sin quitarles sus características únicas? ¿Cómo escribir un guión entre 50 participantes de ocho países que nunca jamás antes habían trabajado juntos y que no tenían ningún idioma en común (cada palabra se tradujo, por los mismos participantes, en por lo menos tres idiomas para que todos entendieran). En consecuencia, tanto el escenario simbólico de las preguntas y el escenario real para la obra performática consistió en un espacio vacío que los participantes exploraron y conquistaron.

El rol de las imágenes

Aparte de co-liderar la iniciativa junto a Inés Sanguinetti (Crear), Barbara Stemmler (Cactus) y Ralf Classen (KinderKulturKarawane), fui el encargado de la parte visual del proyecto.

En la etapa de la pre-producción desarrollé un cuerpo de 50 imágenes de Mr. Fivehair que se les dio a todos los participantes para estimular su trabajo artístico e intelectual. Las imágenes y sus breves textos dieron acceso a las dimensiones menos obvias del tema respeto, provocando inhabituales miradas y disparando pensamientos y emociones. Frente a temáticas complejas y a veces conflictivas, estas imágenes ayudaron a encontrar la entrega personal de los participantes sin sentir rechazo por las barreras idiomáticas, educativas y de los diferentes códigos sociales y culturales. Durante la residencia emergieron otras imágenes, en parte estimulando las sesiones de reflexión, en parte capturando lo que en ellas se había generado.

Dado los tiempos agotados para armar una obra performática para el público general y considerando el hecho de que las funciones iban a tomar lugar en dos países, decidimos optar por un escenario vacío sobre el que se proyectaron mis imágenes junto a video clips de los artistas de la República Checa. El gran desafío fue sintonizar las imágenes proyectadas con los movimientos de los actores y bailarines y con la música.

En la etapa de pos-producción, las imágenes entraron en el cuerpo de la documentación artística-conceptual. En un proyecto de seguimiento en colaboración de Crear Vale la Pena (Buenos Aires) y la ciudad de Kiel (Alemania), parte de estas imágenes se usan hoy día en la educación formal en las escuelas públicas.