Arte y arquitectura

Al construir o remodelar un espacio, la visión del dueño, del arquitecto, del operador y a veces de los futuros habitantes, entran en un diálogo dinámico. Con cada paso de la realización, estas visiones evolucionan, se refinan y adaptan a la  realidad que ellas mismas están creando. Este proceso de continuo desarrollo no termina con la finalización del edificio sino que se mantiene mientras las actividades en el espacio se desempeñan y crecen.

Yo entiendo las visiones que confluyen en la creación espacial como ‘seres vivos’ que se transforman al dialogar entre sí y con la gente que usa el espacio para sus fines. Por ello me parece interesante que la contribución artística busque la esencia de este diálogo, tratando de capturar el espíritu en vez de limitarse a ilustrar un estado momentáneo de la visión. Para que el aporte creativo pueda contribuir a la interacción entre una visión viva y su interpretación evolutiva, resulta preciso que no nazca separada sino que emerja del propio proyecto.

Acompañar metas

Más allá de la decoración y la ambientación, el arte puede ser cómplice de las metas y actividades que se buscan realizar en el espacio. Explorando y capturando realidades exteriores e interiores de las personas que habitan el espacio, el aporte creativo es capaz de estimular la creatividad, la comunicación y nuevas miradas. Lo que llamamos la cultura de un grupo o el espíritu de un lugar no es una condición estática sino, viva y en constante transformación. Me parece prometedor el potencial del arte para estimular y acompañar procesos de convivencia, brindando estímulos creativos a los habitantes del espacio y a las interpretaciones que ellos mismos hacen de su meta y su tarea.

Para que el aporte creativo pueda contribuir con este entretejido entre la gente, el espacio y los fines que en él se buscan realizar, es clave capturar la esencia de tales metas y actividades. Capturando las energías fundamentales que subyacen a los emprendimientos y articulándolas de manera simbólica, el arte puede fermentar un diálogo entre las personas y sus propias miradas e ideas – sin que este diálogo sea una imposición.