Arte y sociedad:

Jóvenes mutantes

La investigación

El gobierno suizo encargo una investigación, liderada por la socióloga Betty Zucker, de Zúrich, acerca del fenómeno de que, un porcentaje llamativamente alto de jóvenes suizos, cambia hasta tres veces de carrera en el primer año de iniciada.

De todos los jóvenes suizos entre 16 y 21 años, dos tercios, en vez de la universidad, optan por el aprendizaje de un oficio para lograr un título profesional certificado por el Estado. Después de su formación escolar obligatoria, se suman a una empresa de su selección en la que reciben, durante tres o cuatro años, el entrenamiento práctico on-the-job, mientras cursan la escuela técnica, para la adquisición de conocimientos generales y del área de su oficio. Según la estadística, entre el 8 y 40% de estos jóvenes, ya en el primer año de su carrera, cambia por iniciativa propia, el puesto dentro de la misma empresa, la empresa, o la misma carrera (sólo del 5 a 7% abandona su carrera de manera definitiva). Resulta que los jóvenes son Wechsler (cambiantes). El gobierno suizo encargó una investigación para entender las raíces profundas de este fenómeno.

¿Pensar en los jóvenes suizos desde Argentina?

Carmen Olaechea y yo fuimos invitados por Betty Zucker a identificar, en base de la investigación cuantitativa ya terminada, los dilemas que llevan a estos jóvenes a realizar tales cambios y también los de los demás involucrados en este particular sistema educativo. 

Son muchos los universos que confluyen a la hora de elegir y también de cambiar una carrera: la educación, la economía en general, la industria elegida en particular, la empresa, el trabajo asalariado, las autoridades educativas y estatales, la política, la familia y el grupo de pertenencia social. Cada uno de estos mundos tiene sus propios mecanismos y reglas, valores, creencias, paradigmas y supuestos inconscientes. Además, los mismos fundamentos de tales universos están en un proceso de profunda transición – los paradigmas conocidos coexisten con los nuevos, como, por ejemplo, el rol y el significado de la conquista de conocimientos, la relación entre colectivos de trabajo y sus miembros y el lugar que tiene la juventud en la sociedad moderna, entre otros. Resulta que los jóvenes hoy día viven en una realidad que está intrínsecamente marcada por la coexistencia de paradigmas alternativos, optativos y hasta contradictorios. El fenómeno del cambio de carrera por parte de los jóvenes manifiesta entonces una condición y un desafío general para la sociedad moderna – la simultaneidad de paradigmas, tradicionales y emergentes, que conviven y compiten entre sí, tanto dentro de los sectores como entre ellos.

Fue muy interesante para nosotros participar en esta investigación. Está claro que cada sociedad tiene sus particularidades. Resultaría fácil enfatizar las diferencias entre Suiza y Argentina. Sin embargo, los jóvenes de hoy día han nacido en un  mundo diferente al que nacimos nosotros, la generación de sus padres: un mundo en el que existen nuevos territorios – globales, virtuales – y también desafíos que ya no están atados a un país y una sociedad en particular. Algunos de estos desafíos parecen emerger de una profunda transición de la humanidad entera, por ello, pensar en los jóvenes suizos desde Buenos Aires no era raro. Al contrario, acompañando este trabajo particular nos reunimos con varios jóvenes argentinos, hablando con ellos sobre la temática de la investigación y escuchando lo que ellos tenían que decir al respecto. Los contextos son diferente, pero los contenidos no lo son.

¿Para qué sirven imágenes en una investigación sociológica?

Mano en mano con el trabajo intelectual desarrollé, por pedido de la líder del proyecto, un cuerpo de imágenes de Mr. Fivehair sobre la temática de los dilemas y paradigmas concurrentes. Pensando en los futuros lectores del reporte – funcionarios públicos, empresarios, educadores y otros referentes de la sociedad suiza – me pregunté, ¿qué tengo yo para decirles como artista sobre los jóvenes en mi propia sociedad? ¿Qué cuentan las imágenes que no sea una mera repetición ilustrada de un texto intelectual?

Como en tantas otras oportunidades cuando he trabajado con expertos de otros campos de conocimiento, pude encontrar mi rumbo cuando dejé de tratar de encontrar una respuesta a mis preguntas. El verdadero problema no era la respuesta sino la pregunta misma y así encontré mi puerta de entrada como artista y mi posible contribución: ¿Cuál es el contenido al que los lectores no tendrán acceso al leer el reporte?

La complejidad de un tema puede llevarnos a una mayor exactitud en nuestro pensamiento, aunque, para lograrlo hace falta llevar a cabo un proceso intelectual  diferenciado y sofisticado, y articular los resultados en un lenguaje preciso. Cada palabra tiene que representar un significado exacto y cada idea y argumento tiene que ocupar un lugar específico ya que no podemos responder a la complejidad con ambigüedad. Esto representa dos desafíos. El primero es que los lenguajes y métodos para acercarnos a la complejidad son a su vez, altamente complejos y constituyen, para los legos, una barrera a la hora de acceder a los contenidos. El segundo es que, muchas veces, es esta exactitud y precisión lo que, paradójicamente, hace fallar la captura de la esencia de la complejidad: es como matar a la mariposa con la misma red con que la capturamos. Por último, a la complejidad temática en materia de convivencia social, hace falta agregarle otro desafío: es también un asunto del corazón y en este caso, el de la formación de las futuras generaciones, un tema paradigmático.  

De este modo pensé que lo mejor que podía ofrecer como artista era brindar, a los lectores, un acceso complementario al de la lógica y el razonamiento. Mis imágenes buscaron provocar un impulso emocional y despertar una intuición que movilizara los contenidos arquetípicos del inconciente respecto de la integración de las nuevas generaciones en la sociedad.